Senadores
lanzaron la primera resolución sobre el caso boliviano, país que se
encamina a emular los pasos de Venezuela o Nicaragua
VISOR BOLIVIA / Redacción central.- A iniciativa del senador Bob
Menendez junto a su par demócrata Dick Durbin y el republicano Ted Cruz,
el Senado de Estados Unidos emitió la primera resolución específica
sobre el caso boliviano, considerado un país que se encamina al rumbo
que atraviesan Venezuela y Nicaragua, con el debilitamiento de su
democracia mediante la pretendida y forzada reelección del actual
mandatario del Estado Plurinacional.
La Resolución 35, emitida en la 116 Sesión del Congreso de EEUU del 31
de enero, abordó la propuesta de la Comisión de Relaciones
Internacionales, mediante la cual se sugiere al Estado Plurinacional y
sus instituciones a no alterar el orden constitucional con una
reelección forzada a partir de la interpretación del Pacto de San José
de Costa Rica.
Los senadores recuerdan que la propia Organización de Estados
Americanos - OEA, que regenta a la Comisión y a la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, ya aclaró que: “Los límites de término (mandato)…
son un límite razonable al derecho a ser elegido, porque previenen un
ejercicio ilimitado de poder en manos del Presidente".
EEUU remarca la importancia de la era Morales, desde la elección en
primera instancia y por mayoría absoluta de este político en 2005 y su
ratificación en el referendo de 2008 y la primera reelección en 2009,
pero también se aclara que desde 2013 con la manipulación interpretativa
del Tribunal Constitucional Plurinacional se permitió la segunda
reelección en 2014.
Los senadores remarcan que el referendo constitucional del 21 de
febrero de 2016 marcó el punto crucial para la democracia boliviana.
“El mismo año, más de la mitad de los votantes en Bolivia rechazaron el
levantamiento propuesto de los límites del mandato presidencial que
habría permitido al presidente Morales postularse para un cuarto mandato
y cumplir al menos 20 años en el cargo”.
Con el fallo del mismo TCP en 2017, para interpretar la Convención
Interamericana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica,
para favorecer a Morales, se pasa por alto el sentido mismo de ese
tratado internacional que se redactó en 1969 con otro criterio y
precisamente para evitar que las minorías sean vulneradas por grupos
encaramados en el poder en la región latinoamericana.
Por ello, el Senado de EEUU: “Respalda los límites del mandato
presidencial que prevalecen en América Latina como razonables contra un
historial de golpes de estado, corrupción y abusos de poder; expresa la
creencia de que el referéndum de 2016 para mantener los límites del
mandato presidencial reflejó la voluntad legítima de la mayoría de los
votantes en Bolivia”.
En el punto 7 de la resolución bipartidista, se solicita al régimen de
Evo Morales que restaure la independencia del Tribunal Supremo Electoral
- TSE y que no sean cuerpos gubernamentales los que se encarguen de las
elecciones generales de octubre.
La resolución de EEUU es la primera dentro del panorama internacional
que ha tenido a Venezuela y Nicaragua en el enfoque de las relaciones
norteamericanas, pero hasta ahora desentendidas de Bolivia.
En ese marco, una eventual vulneración al referendo del 21F, con la
participación de Morales en las elecciones generales en base a la
sentencia del TCP que asumió un control de convencionalidad como una
interpretación, y aún peor, como una modificación de facto del texto
constitucional, en su artículo 168, permitiría que EEUU tome acciones
sobre Bolivia y sanciones al régimen del MAS, tal como pasa con Nicolás
Maduro o Daniel Ortega y sus respectivas cúpulas.
Como era previsible, desde el régimen socialista se criticó la resolución de los senadores Menendez, Durbin y Cruz.
La presidente del Senado, Adriana Salvatierra, habló de “soberanía y
dignidad” y pidió que EEUU no intervenga en temas del país.
“Nosotros no nos metemos en las decisiones del pueblo estadounidense y
creo que hay que ser muy claros en decirles que de la misma forma
nosotros exigimos que no intervenga en asuntos internos de Bolivia”,
declaró.

